jueves 13 de noviembre de 2008
jueves 24 de julio de 2008
una tregua entre los dos
finalmente, y por única vez, hay que decir algunas cosas (para que todo quede claro, para que no te hagas problemas...):
aún no sé:
¿cómo voy a superar la tentación?... (lo único que quiero es que me abraces otra vez); ¿en que me equivoqué, o ya no entiendo nada?... (si soy una mujer dueña de su tinta dueña de su papel); ¿quién me dará algo para fumar?... (voy a salir en tacos por la calle, llevando en mis bolsillos cosas raras)
y se que...hice líos por ahí, (pero) esto sólo fue un impasse...
nene
aún no sé:
¿cómo voy a superar la tentación?... (lo único que quiero es que me abraces otra vez); ¿en que me equivoqué, o ya no entiendo nada?... (si soy una mujer dueña de su tinta dueña de su papel); ¿quién me dará algo para fumar?... (voy a salir en tacos por la calle, llevando en mis bolsillos cosas raras)
y se que...hice líos por ahí, (pero) esto sólo fue un impasse...
nene
jueves 19 de junio de 2008
Bronca
Hoy me tocó ir a laburar a un barrio, lejos del centro. Lejos, en La Plata es una hora y algo de bondi, más o menos. Igual, no fui en bondi. 30 mangos de remis, no es tan lejos.
Hacía rato que no iba por ahí. He caminado bastante, para que negarlo. Pero hacía rato que no iba por ahí. Igual la sensación no cambió, casas alrededor del camino principal, todas parecidas, todas modestas. Dos cuadras para adentro... campo, campitos en realidad.
Y esa paz que uno admira/extraña/valora... que se yo.
El caso es que llegué para encontrarme con una veintena de trabajadores. Y no, no fue así. Y pregunté por qué. Y me contaron... "una de las chicas falleció ayer". Pero la loca había trabajado toda la semana pasada... "si, bueno, un aborto mal hecho".Así. Nada más. Cosas que pasan.
Y nada, soluciones de rigor, salí del barrio. Un par de reuniones más, un par de soluciones coyunturales más, y acá estoy. En casa. Con el calefactor al mango y sin frío. Pensando en que tengo que cocinarme algo y tengo opciones. Pensando en que tengo que terminar esta puta tesis y que esta carrera tan abstracta es lo único que ha logrado darme felicidad de manera casi continua durante dieciocho años. Pero que es al pedo. Porque para que las minas no se mueran por un aborto mal hecho se necesita algo más que algunos científicos. Aunque estos tengan conciencia social. Y si uno es feliz y las chicas se siguen muriendo por malos abortos ¿tiene sentido?.
No lo se, no lo voy a saber nunca. Y esta dualidad a veces se complica. Por un lado la gente, los barrios, los problemas reales. Por otro la ciencia, la buena literatura, la belleza... que se yo.
Lo único que se, a esta altura, es que no siento ni pena ni tristeza. Tengo bronca.
Y le pongo fichas a que esa bronca sea buena consejera.
Hacía rato que no iba por ahí. He caminado bastante, para que negarlo. Pero hacía rato que no iba por ahí. Igual la sensación no cambió, casas alrededor del camino principal, todas parecidas, todas modestas. Dos cuadras para adentro... campo, campitos en realidad.
Y esa paz que uno admira/extraña/valora... que se yo.
El caso es que llegué para encontrarme con una veintena de trabajadores. Y no, no fue así. Y pregunté por qué. Y me contaron... "una de las chicas falleció ayer". Pero la loca había trabajado toda la semana pasada... "si, bueno, un aborto mal hecho".Así. Nada más. Cosas que pasan.
Y nada, soluciones de rigor, salí del barrio. Un par de reuniones más, un par de soluciones coyunturales más, y acá estoy. En casa. Con el calefactor al mango y sin frío. Pensando en que tengo que cocinarme algo y tengo opciones. Pensando en que tengo que terminar esta puta tesis y que esta carrera tan abstracta es lo único que ha logrado darme felicidad de manera casi continua durante dieciocho años. Pero que es al pedo. Porque para que las minas no se mueran por un aborto mal hecho se necesita algo más que algunos científicos. Aunque estos tengan conciencia social. Y si uno es feliz y las chicas se siguen muriendo por malos abortos ¿tiene sentido?.
No lo se, no lo voy a saber nunca. Y esta dualidad a veces se complica. Por un lado la gente, los barrios, los problemas reales. Por otro la ciencia, la buena literatura, la belleza... que se yo.
Lo único que se, a esta altura, es que no siento ni pena ni tristeza. Tengo bronca.
Y le pongo fichas a que esa bronca sea buena consejera.
jueves 22 de mayo de 2008
martes 29 de abril de 2008
El tiempo se ordena días que se reducen a horas,
y horas son deberes. El espacio es selectivo. Acá
o allá. O del otro lado. ¿Dónde estás ahora?.
Y te volvés predecible y concreta y aburrida. O
mejor dicho, más aburrida que lo que podrías ser,
si fueras.
Si fueras qué? Qué serías?
Panadera? Guitarrista?
La vida es como un dominó. Las piezas paraditas,
ordenadísimas, una al lado de la otra. Una se cae
y se cae todo. Te caes. No podés caerte. No ahora.
Ahora no.
Quizás después. Cuándo haya tiempo. Cuándo no
importe de que lado te caerías. Después. Ahora no.
Plis.
y horas son deberes. El espacio es selectivo. Acá
o allá. O del otro lado. ¿Dónde estás ahora?.
Y te volvés predecible y concreta y aburrida. O
mejor dicho, más aburrida que lo que podrías ser,
si fueras.
Si fueras qué? Qué serías?
Panadera? Guitarrista?
La vida es como un dominó. Las piezas paraditas,
ordenadísimas, una al lado de la otra. Una se cae
y se cae todo. Te caes. No podés caerte. No ahora.
Ahora no.
Quizás después. Cuándo haya tiempo. Cuándo no
importe de que lado te caerías. Después. Ahora no.
Plis.
domingo 27 de abril de 2008
Samuel Tesler, filósofo
Cuando este siglo y sus happenings hayan agotado la posibilidad entera de lo Absurdo, ¡ay, vidalita!
Cuando se haya exprimido el Desorden hasta la última gota de su limón ¡vidalitay!
cuando lo Absurdo ya sea un lugara común aburrido.
Y el Desorden una risible cursilería.
Cuando la humanidad extrangule al último psicólogo con la media de nailon de la última estética.
Cuando se grite "No va más", y parezca en efecto que "No va más", y llorando se diga "No va más".
Entonces lo Inteligible, que había dormido largamente, despertará en su cama de hierro y entre sedosas lencerías, ¡Aleluya!
Los deslumbrados hombres llorarán de alivio al descubrir nuevamente que dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí.
La Geometría parecerá otra vez una refrescante novela de aventuras.
Como un vino sin trucos, la Libertad hará de nuevo que se emborrachen santamente las tres potencias del alma.
...Y la historia lineal de Caperucita y el Lobo ha de curar a los agonizantes y resucitar a los muertos...
Cuando se haya exprimido el Desorden hasta la última gota de su limón ¡vidalitay!
cuando lo Absurdo ya sea un lugara común aburrido.
Y el Desorden una risible cursilería.
Cuando la humanidad extrangule al último psicólogo con la media de nailon de la última estética.
Cuando se grite "No va más", y parezca en efecto que "No va más", y llorando se diga "No va más".
Entonces lo Inteligible, que había dormido largamente, despertará en su cama de hierro y entre sedosas lencerías, ¡Aleluya!
Los deslumbrados hombres llorarán de alivio al descubrir nuevamente que dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí.
La Geometría parecerá otra vez una refrescante novela de aventuras.
Como un vino sin trucos, la Libertad hará de nuevo que se emborrachen santamente las tres potencias del alma.
...Y la historia lineal de Caperucita y el Lobo ha de curar a los agonizantes y resucitar a los muertos...
domingo 30 de diciembre de 2007
... en fin
Así, como si nada, y casi coincidiendo con fin de año y los balances correspondientes, te cambia la vida.
Una se pasó la vida diciendo y analizando y estudiando sobre cómo hacer las cosas. Tratando de decifrar en medio del inmediatismo alguna señal que conduzca a la organización social, al pensamiento crítico, al protagonismo de la clase trabajadora. Mucha teoría y mucha práctica marginal. Siempre marginal. Y de pronto, te dicen que sí, que bueno, que ahora tenés que hacer todo lo que decís que hay que hacer. Y te ofrecen medios no marginales para que lo hagas. Y la gente que pensó, analizó y practicó con vos durante mucho tiempo está ahí y dice que sí, que vos podés, que entre todos podemos. Y una sabe que tienen razón, que hay que intentarlo. Que en todo tiempo y lugar hay cosas seguras y cosas posibles. Y que el desafío es convertir en seguras muchas cosas que hasta ahora sólo son posibles, para poder ir por más. Y que el sólo intentarlo vale la pena.
Y una tendría que alegrarse. Pero no me sale. Quizás esté asustada, quién sabe. Por ahí es mi inseguridad que me está acechando. Probablemente la que acecha es la soledad. En estos días complicados, de mucho laburo, de mucha presión, hay una imagen que no me abandona. Ahí estoy yo, con 16 o 17 años, explicándole a mi viejo que él ya no tenía elementos para manejar mi vida, que tenía que dejar que me haga cargo yo. Y ahí está mi viejo diciendo que sí, que -tenés razón, manejate-. Y me manejé. Sola. Tan mal no me fue. Pero creo que la soledad me acompaña desde entonces, y parece que no me va a dejar.
Tal es así que a esta altura, con todo lo que tengo por hacer y por pensar, con todo lo que tengo, con todo lo que me falta, con el miedo de no poder hacer las cosas bien pero segura de que voy a intentarlo, hoy, ya 31 de diciembre, me voy a ir dormir pensando, en medio de ese enorme barullo que tengo en la cabeza, en lo sola que estoy. O en lo sola que me siento, sabiendo que no voy a poder decirte feliz año, cielo.
Una se pasó la vida diciendo y analizando y estudiando sobre cómo hacer las cosas. Tratando de decifrar en medio del inmediatismo alguna señal que conduzca a la organización social, al pensamiento crítico, al protagonismo de la clase trabajadora. Mucha teoría y mucha práctica marginal. Siempre marginal. Y de pronto, te dicen que sí, que bueno, que ahora tenés que hacer todo lo que decís que hay que hacer. Y te ofrecen medios no marginales para que lo hagas. Y la gente que pensó, analizó y practicó con vos durante mucho tiempo está ahí y dice que sí, que vos podés, que entre todos podemos. Y una sabe que tienen razón, que hay que intentarlo. Que en todo tiempo y lugar hay cosas seguras y cosas posibles. Y que el desafío es convertir en seguras muchas cosas que hasta ahora sólo son posibles, para poder ir por más. Y que el sólo intentarlo vale la pena.
Y una tendría que alegrarse. Pero no me sale. Quizás esté asustada, quién sabe. Por ahí es mi inseguridad que me está acechando. Probablemente la que acecha es la soledad. En estos días complicados, de mucho laburo, de mucha presión, hay una imagen que no me abandona. Ahí estoy yo, con 16 o 17 años, explicándole a mi viejo que él ya no tenía elementos para manejar mi vida, que tenía que dejar que me haga cargo yo. Y ahí está mi viejo diciendo que sí, que -tenés razón, manejate-. Y me manejé. Sola. Tan mal no me fue. Pero creo que la soledad me acompaña desde entonces, y parece que no me va a dejar.
Tal es así que a esta altura, con todo lo que tengo por hacer y por pensar, con todo lo que tengo, con todo lo que me falta, con el miedo de no poder hacer las cosas bien pero segura de que voy a intentarlo, hoy, ya 31 de diciembre, me voy a ir dormir pensando, en medio de ese enorme barullo que tengo en la cabeza, en lo sola que estoy. O en lo sola que me siento, sabiendo que no voy a poder decirte feliz año, cielo.
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