Mostrando entradas con la etiqueta lápiz y papel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lápiz y papel. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de diciembre de 2007

de Leopoldo Marechal, 1948.

el cirujano gordo los envolvió (a sus discípulos) en una fría mirada:

¡Doctores! -expuso tristemente-. Con sacrificios indecibles hemos inventado y difundido una mística del cuerpo. Recordarán ustedes que, durante siglos, la humanidad asistió a un espectáculo bochornoso: el Alma se batía con el Cuerpo y le ubicaba golpes bajos, ante la complacencia de feos teólogos que, hundidos en sus butacas del ringside, presidían el match, silbaban al Cuerpo y aplaudían al Alma como energúmenos. Por fortuna, llegamos nosotros y nos convertimos en managers del Cuerpo: a fuerza de buches, masajes y adulación conseguimos hacerlo reaccionar; y en los últimos rounds el Cuerpo tiró al Alma contra las cuerdas, la llevó a un impecable knock-out; y el Cuerpo es ahora el ídolo de las muchedumbres. Tan exitosa fue nuestra rehabilitación del cuerpo, que la humanidad entera vive hoy pendiente de nuestros bisturíes. ¿Es así o exagero?

-¡Así es, así es!- exclamaron los de la gradería.

-Pues bien -remató el cirujano gordo-, ¿qué ocurriría si (...) el Alma volviese al ring para escupirnos el asado?.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Adán me mira y no sonríe.
No puede. Desde otro infierno
Buenosayres se vuelve irreductible.
Como sin piedad, como sin tiempo.

De soslayo comparto sus dolores
y me nutro de sus cosas aprehendidas.
Absorbo el sonar de su glorieta
constato sus recuerdos y sus iras.

Pregunto sus preguntas sin respuestas,
Trasnocho en sus noches hechas trizas,
Transcurro en sus labios de poeta.

De a poco, nuestros cielos se parecen:
son cielos que en cuadernos,
profetizan.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Es extraño ser

La ciudad se perfila, delinea
contornea en crayones sus caderas.
Sus laderas, su amor, su desconsuelo.

Hace falta parir, eso lo entiendo.

Y aunque la noche siempre oscurece
oscurece mis deseos, los deseos,
manipula discursos y sonidos
emborracha de amores y consuelos
el desierto está ahí, y hay que parirlo
(no alcanza con tan solo recorrerlo)

Será todo verdad de cara al día?
Será así vivir por la mañana?

Sospecho que no y, sin garantías,
apuesto a la peor de las jugadas:

Voy a creer que habrá siempre melodías
bellas auroras, alegrías varias;
Voy a confiar en que siempre habrá estrellas
fijas y hermosas, tontas, aisladas;
Voy a endiosar al sol y a las violetas;
Voy a cambiar la funda de mi almohada;
Voy a pintar mis ojos y mis labios
Voy a salir,
voy a buscarme.

Voy a creer en mi propia profecía:
seré
y seré yo
algún día.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Despertar

Haber sido tragado
devorado
engullido
rumiado.

Estar ignorando.
Estar complaciendo.
Estar sirviendo.

Estar mutilado
Implicado
Justificado.

Estar absuelto.
Corrompido.
Estar dormido.

Saber es despertar?.

Despertar es rugir
buscar
putear
parir.

Despertar es romper
Despertar es crear
Despertar es romper

Despertar
rugir
bombardear
esperar...

Recrear bombardeando
gritar rugiendo
gritar poemando.
Movilizar gritando
organizar pariendo
bombardear muriendo
poemar puteando.

Esperar creyendo.

Parir.

Seguir pariendo.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Todas las cartas de amor

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi momento cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron
cartas de amor
son las
ridículas.

Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy
mis memorias
de esas cartas de amor
son las
ridículas.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas.)

Fernando Pessoa

sábado, 7 de julio de 2007


Cuando todo se pone gris, cuando no hay ganas de ir ni de venir, cuando el cansancio supera la barrera de lo físico, siempre hay papeles viejos por revolver, historias por empezar, y siempre, pero siempre hay poesía. Y eso es grandioso






LA LINDA PELIRROJA

Estoy aquí delante de todos un hombre con sentido común
que conoce la vida y de la muerte lo que un hombre
puede conocer
probó los dolores y los goces del amor
impuso algunas veces sus ideas
conoce varias lenguas
y no ha viajado poco
vio la guerra en la infantería y la artillería
herido en la cabeza trepanada bajo el cloroformo
perdió sus mejores amigos en la espantosa lucha
sé de lo antiguo y de lo nuevo lo que un hombre solitario
puede saber de esas cosas
y sin inquietarme hoy de esta guerra
entre nosotros y para vosotros amigos míos
juzgo esta larga querella de la tradición y de la invención
del orden y de la aventura

Vosotros con la boca hecha a la imagen de la boca de Dios
boca que es el orden mismo
sed indulgentes al compararnos
con los que fueron la perfección y el orden
nosotros que siempre buscamos la aventura
no somos enemigos
Al queremos daros vastos y extraños dominios
donde el misterio germina para el que quiera cosecharlo
hay fuegos nuevos colores nunca vistos
mil fantasmas imponderables
para darles realidad
y explorar la bondad país enorme y silencioso
hay tiempo para desterrar
y tiempo para el regreso
piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras
de lo ilimitado y lo porvenir
piedad para nuestros errores piedad para nuestros pecados

He aquí que viene el estío la estación violenta
y mi juventud ha muerto como la primavera
oh sol es el tiempo de la razón ardiente y espero
para seguir la forma noble y dulce
que adopta ella para que pueda amarla
llega y me atrae como al hierro el imán
tiene el aspecto encantador
de una adorable pelirroja

Sus cabellos son de oro se diría
un bello relámpago que nunca acaba
o esas llamas que presumen
en las rosas te marchitas ya

Reíd reíd de mí
hombres de todas partes sobre todo gentes de aquí
porque hay tantas cosas que no me atrevo a decir
tantas cosas que no me dejaríais decir
tened piedad de mí



Guillaume Apollinaire
Versión de José Umaña Bernal

martes, 22 de mayo de 2007

De verdad

Las figuras se desdicen.
Conjugan.
No sos vos quien se dibuja en le espejo
(no importa ya).
Las mañanas no logran ser radiantes.
Dudan.
La somnolienta sonrisa está sin rumbo
(el sol radia menos, todavía).

Las mañanas los espejos las figuras
las camas llenas o vacías
el teléfono las cartas el silencio.
el oscuro debate entre despojos
los fracasos dominoes de suicidas

Es cierto:
todo sigue ahí,
desdoblando dolores y alegrías.

Es cierto también:
no estoy feliz; estoy entera
redoblando esfuerzos y quimeras.

Es sólo que, a veces,
la soledad no depende de otro cuerpo
ése que ocupa el lugar del hueco
(pero no logra ser algo más que el hueco).

¡Que vana es la presencia de alguna gente
Y la ausencia de otras tan urgente!

miércoles, 25 de abril de 2007

Mano alzada

Son sólo los zapatos, no es la cama.
Al menos de eso creo estar segura;
cuando el tiempo pasa
y nada pasa
que permita poner fin a esta locura.
A este no tener palabras para narralo.
A este no narrarlo, por no tener palabras.

Tierra de nuevo,
tierra al fin,
tierra no santa.
Tierra que no impide desprender del suelo.
De ese suelo que lleva, irreprochablemente,
y adolescente casi, casi siempre al cielo.

Todo es ficción.
Ficciones,
y atropellos
a una fría realidad de encrucijadas,
cuándo todo pasa y sólo esto, permanece aquí.
Esas miradas.
Sus miradas azules al espejo,
tu mirada gentil hecha mañanas.

Cómo se puede eludir tanta tristeza?
tanta crueldad hecha lluvia sobre chapas?
tanta insensatez,
tanto suicidio,
tanto dolor hecho carne arrebatada?
No lo sé, y no entiendo esta dulzura
este no saber, no saber nada
más que, en verdad, son sólo los zapatos
más que este no querer escapar de tus llamadas.

Es inútil sentirse tan inútil,
tan inútil como la esperanza
en que todo va a estar bien, tarde o temprano,
en que toda noche termina en madrugadas
insolentes e insomes,
pendencieras,
con placeres de tabaco y caña amarga.

Madrugadas de pueblo despertando
para abrir las fábricas cerradas,
las persianas vencidas por el tiempo,
por la inmediatez,
por la ignorancia.
Madrugadas con tu cuerpo al descubierto.
Madrugadas libres y tempranas,
que obligan al sol a levantarse
desplazando frustraciones y resacas.

Parece que el suburbio en estas noches
se incorpora de a poco en las palabras
y ya no es sólo paredes,
o la luna
en alguna alcantarilla desangrada.
Ya no es triste la lluvia,
y el silencio
no golpea la puerta con nostalgias.

Ya sabemos: la sed es verdadera.
Y no hay final feliz si no hay batallas,
sin cuchillo entre los dientes,
sin derrotas,
sin sentir que las fuerzas se agigantan
con cada sonrisa, cada beso,
con el sentirme a salvo de los miedos
con mis manos en las tuyas, resguardadas.

No me dejes caer, tan sólo eso.

Eso que no es poco a estas alturas
cuando se conjugan finales,
otros tiempos,
silencios mal paridos,
soles de invierno,
emblemáticos colores de esos cielos.
Que no son mi cielo, claramente.
No, él que construí en sueños.
Con mis días y mis noches, suavemente,
con mis pequeños soles hechos fuego,
con mi luna plateada en el espejo.

No me dejes caer, tan sólo eso.

Tan sólo así, ¡tan sólo eso!
.
He de arrastrar mis pesares y algún día,
y de a poco, atreverme a la alegria.
Esa alegría.
Tan buscada, siempre.
Y siempre tan temida.

domingo, 22 de abril de 2007

Nada de evadir (mucho por pensar)

Si preguntás voy a responder.
Honestamente.
No voy a poder evitar ser
un poco ambigua
un poco delirante
un poco irónica.
Voy a intentar, pero quizás no pueda,
sacar, de una vez, esta coraza.
Porque da miedo ser
pero caer
da un poco más de miedo.
En eso lo vivido no ayuda,
lo sufrido entorpece,
menos tenemos (si y sólo si) menos queremos.
Pero yo quiero:
quiero una razón para agrupar palabras
quiero poner en la música argumentos
quiero crecer
y crecer queriendo.
Preguntá nomás
que haré de tripas corazón si es necesario
pero contesto.

jueves, 19 de abril de 2007

Advertencia

Como nadie tiene conciencia del "control" de los manuscritos, y aún de existir dicha conciencia, ésta no intervendría en mi obra, sino como referencia simbólica a la licitud de la temática, propongo que se olvide cada palabra a medida que ella se lea.

ZAGUAN

Pasan los euclidianos
satisfechos de su mérito.
Pasan los atormentados platónicos.
Los adormilados y hasta los imbéciles.

Todos consumen sombra y contornos.
Los veo partirse desde mi boca fresca.
Luego, uno de ellos tira del hilo y dice:

- ¡Pasan tiempos irreales!

Spinetta, en "Guitarra Negra"

viernes, 13 de abril de 2007

No más que el frío del no invierno,
casi al pasar, un cigarrillo.
La ternura de tu voz en el teléfono
la ternura de tu cuerpo arrepentido.
Los ojos de mis ojos. El espejo.
Lo absurdo, en verdades devenido.
La ecuación de hoy y de mañana,
el teléfono, otra vez, y los zapatos
(son sólo los zapatos, no es la cama).
Los días que se empujan en desorden.
Dormir y descreer que haya olvidos

domingo, 8 de abril de 2007

Hay que seguir buscando
compañeros
de eso se trata el camino.
Por los suburbios de la muerte propia
por las calles recorridas tantas veces
reiterando
insistiendo con la búsqueda
de esa luna morena hecha refugio.

Es posible que nos encontremos
y ahí veremos
si nos tocamos o no
y si aprendemos
a mirar el camino con los ojos de otros
de esos otros
que con sus ojos marcan el camino.

Tendremos que explorar muchas veredas,
y verdades,
abrir ventanas y destapar ideas,
volver a las banderas y las flores,
cruzar los dedos, gritar hasta que duela
animarnos a buscarnos y encontrarnos,
porque es así
porque era cierto,
el destino es la búsqueda
es ahí
donde están los besos

(de L.M. hace un tiempo)

jueves, 29 de marzo de 2007

Dijo Girondo...

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a posternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.
Que cuando quieras decir: "Mi Amor", digas: "Pescado Frito"; que tus manos intenten estrangularte a cada rato y, que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un sólo instante, de lamerle la cerradura.

(Yo no podría haberlo dicho mejor)

sábado, 17 de marzo de 2007

la calma

la maldita calma rezongando en la ventana, que no está esquizoide como antes, hoy vomita realidades ignorantes. El silencio que odio con el alma, la misma que usé para quererte, se apodera de la luz, la luna y los acordes del suburbio de dolor y caserones. Tu tiempo, la ternura, los espejos, la voz que ya no está y ya no espero. El silencio y la maldita calma saboreando el delirio pasajero.

viernes, 16 de marzo de 2007

Todas las noches preparamos nuestro día
aunque nunca nos quede terminado
la hora del café tiende los hilos
de la hibridez
que abre las puertas a un jardín
siempre cerrado.
Mito. Yo,
quien bordea el centro de las cosas.
Dicho de frente sería otra cosa:
amo...
y seguiría siendo otra cosa