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sábado, 8 de diciembre de 2007

Adán me mira y no sonríe.
No puede. Desde otro infierno
Buenosayres se vuelve irreductible.
Como sin piedad, como sin tiempo.

De soslayo comparto sus dolores
y me nutro de sus cosas aprehendidas.
Absorbo el sonar de su glorieta
constato sus recuerdos y sus iras.

Pregunto sus preguntas sin respuestas,
Trasnocho en sus noches hechas trizas,
Transcurro en sus labios de poeta.

De a poco, nuestros cielos se parecen:
son cielos que en cuadernos,
profetizan.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Es extraño ser

La ciudad se perfila, delinea
contornea en crayones sus caderas.
Sus laderas, su amor, su desconsuelo.

Hace falta parir, eso lo entiendo.

Y aunque la noche siempre oscurece
oscurece mis deseos, los deseos,
manipula discursos y sonidos
emborracha de amores y consuelos
el desierto está ahí, y hay que parirlo
(no alcanza con tan solo recorrerlo)

Será todo verdad de cara al día?
Será así vivir por la mañana?

Sospecho que no y, sin garantías,
apuesto a la peor de las jugadas:

Voy a creer que habrá siempre melodías
bellas auroras, alegrías varias;
Voy a confiar en que siempre habrá estrellas
fijas y hermosas, tontas, aisladas;
Voy a endiosar al sol y a las violetas;
Voy a cambiar la funda de mi almohada;
Voy a pintar mis ojos y mis labios
Voy a salir,
voy a buscarme.

Voy a creer en mi propia profecía:
seré
y seré yo
algún día.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Julieta retomó el pincel.
Debía buscar una forma
tenía que haberla.
Porque es así y siempre lo fue:
las profecías se dan

y ya era tiempo.

Alguien debía dejar rastros
de aquella soledad hecha ser,
hecha despojos
del sonido engañoso en la ventana
del despertar tan, tan tarde

pero al fin hacerlo.

Algún registro debería quedar
del que podamos agarrarnos
para sostener lo insostenible:
la existencia de ese otro
que confronta contempla completa

ese otro que nos vuelve cielo.

Sólo para eso habría tenido sentido
el llegar hasta aquí, gestando
y rodando el infatigable rodar
que le permitió escapar del final deseado
del final soñado

del final

deseado.

martes, 22 de mayo de 2007

De verdad

Las figuras se desdicen.
Conjugan.
No sos vos quien se dibuja en le espejo
(no importa ya).
Las mañanas no logran ser radiantes.
Dudan.
La somnolienta sonrisa está sin rumbo
(el sol radia menos, todavía).

Las mañanas los espejos las figuras
las camas llenas o vacías
el teléfono las cartas el silencio.
el oscuro debate entre despojos
los fracasos dominoes de suicidas

Es cierto:
todo sigue ahí,
desdoblando dolores y alegrías.

Es cierto también:
no estoy feliz; estoy entera
redoblando esfuerzos y quimeras.

Es sólo que, a veces,
la soledad no depende de otro cuerpo
ése que ocupa el lugar del hueco
(pero no logra ser algo más que el hueco).

¡Que vana es la presencia de alguna gente
Y la ausencia de otras tan urgente!

miércoles, 25 de abril de 2007

Mano alzada

Son sólo los zapatos, no es la cama.
Al menos de eso creo estar segura;
cuando el tiempo pasa
y nada pasa
que permita poner fin a esta locura.
A este no tener palabras para narralo.
A este no narrarlo, por no tener palabras.

Tierra de nuevo,
tierra al fin,
tierra no santa.
Tierra que no impide desprender del suelo.
De ese suelo que lleva, irreprochablemente,
y adolescente casi, casi siempre al cielo.

Todo es ficción.
Ficciones,
y atropellos
a una fría realidad de encrucijadas,
cuándo todo pasa y sólo esto, permanece aquí.
Esas miradas.
Sus miradas azules al espejo,
tu mirada gentil hecha mañanas.

Cómo se puede eludir tanta tristeza?
tanta crueldad hecha lluvia sobre chapas?
tanta insensatez,
tanto suicidio,
tanto dolor hecho carne arrebatada?
No lo sé, y no entiendo esta dulzura
este no saber, no saber nada
más que, en verdad, son sólo los zapatos
más que este no querer escapar de tus llamadas.

Es inútil sentirse tan inútil,
tan inútil como la esperanza
en que todo va a estar bien, tarde o temprano,
en que toda noche termina en madrugadas
insolentes e insomes,
pendencieras,
con placeres de tabaco y caña amarga.

Madrugadas de pueblo despertando
para abrir las fábricas cerradas,
las persianas vencidas por el tiempo,
por la inmediatez,
por la ignorancia.
Madrugadas con tu cuerpo al descubierto.
Madrugadas libres y tempranas,
que obligan al sol a levantarse
desplazando frustraciones y resacas.

Parece que el suburbio en estas noches
se incorpora de a poco en las palabras
y ya no es sólo paredes,
o la luna
en alguna alcantarilla desangrada.
Ya no es triste la lluvia,
y el silencio
no golpea la puerta con nostalgias.

Ya sabemos: la sed es verdadera.
Y no hay final feliz si no hay batallas,
sin cuchillo entre los dientes,
sin derrotas,
sin sentir que las fuerzas se agigantan
con cada sonrisa, cada beso,
con el sentirme a salvo de los miedos
con mis manos en las tuyas, resguardadas.

No me dejes caer, tan sólo eso.

Eso que no es poco a estas alturas
cuando se conjugan finales,
otros tiempos,
silencios mal paridos,
soles de invierno,
emblemáticos colores de esos cielos.
Que no son mi cielo, claramente.
No, él que construí en sueños.
Con mis días y mis noches, suavemente,
con mis pequeños soles hechos fuego,
con mi luna plateada en el espejo.

No me dejes caer, tan sólo eso.

Tan sólo así, ¡tan sólo eso!
.
He de arrastrar mis pesares y algún día,
y de a poco, atreverme a la alegria.
Esa alegría.
Tan buscada, siempre.
Y siempre tan temida.

domingo, 22 de abril de 2007

Nada de evadir (mucho por pensar)

Si preguntás voy a responder.
Honestamente.
No voy a poder evitar ser
un poco ambigua
un poco delirante
un poco irónica.
Voy a intentar, pero quizás no pueda,
sacar, de una vez, esta coraza.
Porque da miedo ser
pero caer
da un poco más de miedo.
En eso lo vivido no ayuda,
lo sufrido entorpece,
menos tenemos (si y sólo si) menos queremos.
Pero yo quiero:
quiero una razón para agrupar palabras
quiero poner en la música argumentos
quiero crecer
y crecer queriendo.
Preguntá nomás
que haré de tripas corazón si es necesario
pero contesto.

viernes, 13 de abril de 2007

No más que el frío del no invierno,
casi al pasar, un cigarrillo.
La ternura de tu voz en el teléfono
la ternura de tu cuerpo arrepentido.
Los ojos de mis ojos. El espejo.
Lo absurdo, en verdades devenido.
La ecuación de hoy y de mañana,
el teléfono, otra vez, y los zapatos
(son sólo los zapatos, no es la cama).
Los días que se empujan en desorden.
Dormir y descreer que haya olvidos

domingo, 8 de abril de 2007

Hay que seguir buscando
compañeros
de eso se trata el camino.
Por los suburbios de la muerte propia
por las calles recorridas tantas veces
reiterando
insistiendo con la búsqueda
de esa luna morena hecha refugio.

Es posible que nos encontremos
y ahí veremos
si nos tocamos o no
y si aprendemos
a mirar el camino con los ojos de otros
de esos otros
que con sus ojos marcan el camino.

Tendremos que explorar muchas veredas,
y verdades,
abrir ventanas y destapar ideas,
volver a las banderas y las flores,
cruzar los dedos, gritar hasta que duela
animarnos a buscarnos y encontrarnos,
porque es así
porque era cierto,
el destino es la búsqueda
es ahí
donde están los besos

(de L.M. hace un tiempo)

sábado, 17 de marzo de 2007

la calma

la maldita calma rezongando en la ventana, que no está esquizoide como antes, hoy vomita realidades ignorantes. El silencio que odio con el alma, la misma que usé para quererte, se apodera de la luz, la luna y los acordes del suburbio de dolor y caserones. Tu tiempo, la ternura, los espejos, la voz que ya no está y ya no espero. El silencio y la maldita calma saboreando el delirio pasajero.